Mario Vargas Llosa, en «Elogio de la lectura y la ficción»


Mario Vargas Llosa, en «Elogio de la lectura y la ficción»:

«...leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida [...] debería ser mejor.»

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La creatividad surge de hallar –pensando diferente del resto– ideas absurdas, para así nuevamente pensarlas y darles coherencia.

Ahí la importancia de la Lógica: porque sólo con ella es posible tanto hallar los absurdos como obtener la coherencia.

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viernes, 15 de marzo de 2013

HERMANOS EN LA AMISTAD

Para Lalo que, por supuesto, es mi hermano.

¡La gente es muy sucia!
No, la gente no es sucia.
No diga que la gente no es sucia, ¡claro que lo es! Fíjese bien hermana, fíjese bien. ¿Ya vio cómo se besan esos dos? ¡Son unos puercos!
Hermana, que ellos ejerzan su amor no significa nada más que eso. ¡Es usted muy escrupulosa!
Tengo escrúpulos, sí, porque sigo fielmente lo que la Santa Biblia dice. La conozco de memoria y sé que usted también recuerda con toda claridad lo que dice la «Ley de Santidad» en el Levítico dieciocho veintidós.
La «Ley de Santidad» fue escrita hace mucho tiempo. Ahora todo es diferente. No significa que esté de acuerdo, pero créame hermana, hoy tienen el derecho nos guste o no. ¡Yo jamás atentaría en contra de ellos! También son hijos de Dios.
¡Son hijos del Averno!
¡No diga eso, por favor!
Lo merecen.
Pero usted, con su investidura, no debe invocar así como así a las tinieblas. ¡No sea imprudente!
Tiene razón, discúlpeme. Pero ellos me hacen hervir la sangre con sus porquerías y sus ejecuciones abominables.
¡Ya, ya!, no siga pensando en eso. Mejor caminemos hacia otra parte. Así se tranquilizará.

Entonces, las dos hermanas caminaron. Rezaron por la expiación de sus almas tras hablar sobre lo prohibido, lo profano, y continuaron su recorrido hacia el edificio de provisiones. Los «sucios» no se percataron de la presencia de las «carmelitas». Cada par estaba en su propio asunto: las religiosas rogando a un Dios misericordioso en aquella ocasión para que salvara sus almas, y los novios gozando de su romance lleno de aires progresistas.

¡Míralas! ¡Malditos pingüinos!
¡Cállate idiota!, que te van a oír.
¿Qué? ¿Acaso les tienes miedo?
No, pero tampoco grito a los cuatro vientos cualquier frase irreverente que se me venga a la cabeza. ¡Parece que tienes caca allí, en el cerebro!
¡Caca!, ja, ja, ja. Sólo digo lo que pienso. Las viejas aquellas se tragan todo el dinero de las limosnas y se emborrachan con el «santo» rompope. ¿Y qué me dices, aparte, de los padres? Siempre con el vino de consagrar, siempre. Yo me pregunto cómo le hacen para no trastabillar a la mera hora.
¡Te digo que te calles! ¡Nos vas a meter en problemas! ¿Qué no ves a las personas? ¡Se van a enojar!
¡Pues que se enojen! Tengo libertad de expresión.
¡Pues libérate con tu abuela, que yo no me arriesgaré a que te escuchen y vean que voy caminando contigo! ¡Cabrón!

Primo con primo terminaron cada uno por su parte. Primo con primo se hicieron rabiar. Las monjas no escucharon nada de la discusión, pues continuaban abstraídas por la salvación de sus almas. Tampoco nadie de los presentes alcanzó a escuchar alguna de las frases que, a pesar de ser emitidas con potencia de dicción, fueron agotadas en lo bajo del volumen que el primo escrupuloso impuso al comienzo y que fue consecuentado en susurros agresivos e impetuosos en el ánimo por el primo cobardón. Porque eso sí, él no se atrevía a decirles cara a cara a las monjas, sentadas durante unos minutos comunitarios en el banco de la «Alameda», lo que inspiraban sus hábitos de «pingüino», o sus hábitos de convicción.

¡Hazte a un lado!
¿Por qué?
Porque ahí anda un «hippioso».
¿Y luego qué?
Que ésos se «drogan». Fuman mota todo el tiempo, son unos desobligados que no se ponen a trabajar, unos mantenidos. ¡Si tan sólo yo fuese su madre...!
Pero no lo eres.
¡Claro que no! Afortunadamente. Yo jamás tendría hijos como ellos. No. Mi hijo jamás se metería en aquellos asuntos. ¡Yo misma le cuido las amistades!
Mejor ni digas; mejor ni digas. Más rápido cae un hablador que un cojo.
¡Cállate estúpido! No sabes lo que dices.
Nomás digo...
Pues no digas nada. ¡Impertinente!
Escúchame. A mí también me preocupa tu hijo. ¡Caray, es mi sobrino! Por lo mismo te prevengo en todo lo que pueda ocurrir. Él no está exento de nada. El mal está en todas partes e incluso muchas veces no lo podemos evitar o eludir. Por eso cuida tus palabras, porque no sabemos si tu hijo pueda llegar a sufrir algún día una calamidad semejante.
¿Y tú qué sabes? ¿Eh? Yo sé cómo educo a mi hijo y si no te gusta, pues consíguete el tuyo. Ya estás bastante grandecito como para buscarte una mujer y casarte.
¿Y si no quiero, qué?
Nada; nada. Ya ves qué se siente que le digan a uno que está haciendo mal las cosas. Cada quien sabe, que no se te olvide; cada quien.
Al menos yo no paso a criticar a cualquiera que se encuentre sentado por ahí.
Yo nada más dije lo que vi, a un «hippioso» bueno para nada.
Te repito, mejor piensa en tu hijo.
Y yo te repito, imbécil: ¡déjate de tus mariconadas y ya cásate de una buena vez!

Acto seguido, la familia se fracturó por algún tiempo. Sin embargo, poseían cierta piedad dentro de sus soberbias y volvieron a citarse en alguna otra ocasión, con el niño, el sobrino, o sin él de por medio; ellos no lo sabían y nadie más lo habría tenido que saber. A diferencia de las hermanas y a diferencia de los muchachos, los primos, sí hubo quién escuchase la conversación de este hombre y de esta mujer no tan dispares en educaciones, pero tan dispares en sus formas de juzgar.

¿Qué será tener un hermano, o una hermana? Jamás lo sabré. Sólo espero que los que son hermanos o hermanas no discutan más. ¿Qué será discutir a causa de las diferencias con la gente más querida?
Eres muy idealista.
Bueno, no espero decir de mi propia boca ni de mis propios pensamientos que todo el mundo se vaya al Infierno.
¿De qué va tan «lastimera» diatriba?
Escuché a unos hermanos, mujer y hombre, que discutían, si bien entendí, por sus diferencias. Ella llamaba a alguien «hippioso», y él se molestó por la acción juzgadora. Entonces, la atacó mencionando de una forma un tanto non grata a su hijo. Explícitamente, él le dijo que «cuidara muy bien a su hijo, porque ella no podía asegurarse del destino del niño».
No encuentro nada de conmovedor en todo ello.
Ocurre que la atacó mencionando a su sobrino. ¡Eso me resulta verdaderamente sorprendente!
No deberías de sorprenderte tanto, amigo mío. Así somos las personas. Nos atacamos y ya. Luego, continuamos con nuestras vidas.
¿Así, tan campantes?
Así tan campantes. Si nosotros no caemos en eso, y vaya que te quiero mucho, casi como un hermano, si no es que como un hermano, es porque nos toleramos.
No estoy tan seguro de que jamás nos ocurra algo parecido. Pero me conformo con la idea de que, igualmente, te quiero como si fueses mi hermano, aunque no sepa realmente de qué se trata tanto parentesco. Acuérdate, tampoco tengo primos. Y mis padres ya están muertos. Sólo me quedas tú. No obstante, nunca podría asegurar si te quiero como se supone se debe querer a un hermano o a una hermana.
A veces es mejor tener amigos que hermanos. Créeme. Tú eres mi apoyo desde que te conozco. Sin ti, no sé cómo habría salido de muchas. Y quiero mucho a mis hermanas, pero tú, tú eres el hermano que nunca tuve. Has de cuenta, pues, como ya te lo he dicho siempre, que tener un hermano es algo así como tú y como yo somos en nuestra amistad. Un lazo irrompible por estar ligado más allá de la sangre.
Suena poético, pero ciertamente no me convences. Jamás lo has logrado. Sigo y seguiré con la misma duda hasta el final de mis días.
Te aseguro que cuando llegue el final de tus días, o bien ya estaré muerto yo, o bien será tu final y podrás darte cuenta de que somos hermanos desde el primer día en que nos conocimos. Es más, quizá si me llega la muerte antes que a ti, también podrás sentirlo así.
¿Sabes? No tengo familia. No lo quise así. Y si no deseo vivir con nadie o casarme, aparte de que ya estoy viejo para eso, no creo que pueda tolerar mi soledad junto a alguien más. Tampoco creo que alguien más, salvo tú, llegue a comprender mi soledad sin caer en el vicio de los juicios imperdonables.
Te agradezco lo dicho. Eso quiere decir que siempre he de ser de tu familia.
Tal parece amigo mío, tal parece...

Después de un abrazo y de una despedida tan habituales como las prendas de las mujeres antárticas, las «pingüinos» según diríase antes, se alejaron sin alejarse. No voltearon a verse de nuevo porque el destino los voltearía sin que ellos se desgastasen por esfuerzo alguno. Ambos lo sabían. E igualmente confiaban el uno en el otro de manera incuestionable. El uno podía tomar decisiones por el otro como si se tratase de una misma persona que decidía por y para sí misma. Esto les tomó tiempo, pero al final la incipiente evolución a través de los días de su relación les acercó las facultades fraternales de las que tanto se enorgullecieron aquel día donde unas vidas siguieron juzgando a otras vidas por igual.

Todos hermanos de palabra, como las religiosas, o de convivencia, como los primos, o de sangre como el hombre y la mujer conversando entorno al sobrino que también era hijo. Pero nunca tan hermanos como aquellos tolerantes, tolerables y tolerados durante los días de dicha y de desdicha. Hermanos de sentimiento: hermanos por adopción. Hombre con hombre que nunca serían una «abominación», sino hombre con hombre de manera apostólica, aunque nada romana. Muy semejantes a Jesús, el Dios, eran «carne de su carne» mutua, carnales en la amistad. Consanguíneos dado un «Espíritu Santo» que los unía sin que éste existiera. Consanguíneos más que por divinidades invisibles, por los consejos sin escisión atroz. Consejos que en su falta de juicio se convertirían en las conversaciones más entrañables, llenas de anécdotas y verdades. O falsedades que resultaban verdaderas en la gratitud omitida por el «Gracias», pero admitida por el «abrazo».

Abrazos de admiración, y abrazos sólo por ser abrazos. Abrazos de fidelidad: abrazos de unos hermanos en la amistad.

15 de Marzo de 2013

domingo, 10 de marzo de 2013

LA IV EDICIÓN DEL CARNAVAL DE HUMANIDADES



Dice el diccionario, carnaval: tiempo que se destinaba a las diversiones populares... Si bien es cierto que se ha omitido la siguiente parte de la definición, es decir, que continúa diciendo ...desde el día de los Reyes hasta el miércoles de Ceniza, bien podemos continuar la fiesta siendo que ha algunas semanas del miércoles de Ceniza del año en curso.

Porque el Carnaval de Humanidades en sus tres ediciones constituye una colección indiscutible de diversiones. Escaparates científicos y culturales, o héroes planteados en la realidad virtual, o diálogos que afinan sus toques para conjuntar disciplinas tan divergentes en apariencia, pero tan comunes en la realidad. Tres ediciones que, como habría de decir Isaac Newton, son gigantes en cuyos hombros se ha de sustentar la edición IV.

La compleja situación que enfrentan las disciplinas del pensamiento en la era moderna, hoy al diez de marzo del año dos mil trece, una fecha en la cual no tendría que existir tal conflicto después de, por ejemplo, haber enviado al hombre a la Luna, ¡a la Luna!, nos lleva a reflexionar sobre qué nos ha hecho perder el camino apasionado por ensayar con experimentos mentales, filosóficos, por qué no, para plantearnos una vida nueva, siempre revolucionada. Qué nos ha alejado de la belleza que, en palabras de Sor Juana Inés de la Cruz, «la hemos de poner en nuestro entendimiento» para hacernos de la sabiduría preciosa y trascendental a lo largo del tiempo. Qué nos ha vuelto algo menos que infelices, hoy en días de crisis. Será necesario retomar las raíces para seguir adelante, sin olvidar nuestro pasado, ni el presente que coherentemente le sucede: para tener un futuro sin temor a dudarlo.
 
Hoy, en la edición IV del Carnaval de Humanidades hemos de Retomar a los clásicos, a nuestros autores favoritos, a nuestros «hombros de gigantes», para salvarnos con héroes armados de letras, tinta y papel; aquellos artistas que buscan la verdad a través de las obras, aquellos que en la experiencia alquímica de la Naturaleza nos ofrecen la razón y la causa, o que con la razón y la causa nos ofrecen una imaginación sin límites. Algo es cierto: la verdad es relativa. Y si cada clásico ha intentado buscar y aprehender la verdad de otros cuyas verdades se deben corregir o aumentar, entonces la verdad se depura y adquiere un carácter más que divino, humano. Hagamos de este Carnaval un segundo Renacimiento, en una era donde nos corresponde ser más globales y, por consiguiente, interdisciplinarios.

Decíase, por ejemplo, de Einstein, que era un hombre adelantado treinta años a su tiempo con sus teorías revolucionarias. Pues bien, para mil novecientos ochenta y cinco ya se había completado los años de adelanto que llevaba el «viejito bonachón». Para los años noventa apenas nacía de forma concreta una especie de medio comunicación con horizontes imposibles de detectar a simple vista: la Internet. Ahora sabemos de qué va tal medio, es decir, la Internet vive como un animal salvaje al cual tendremos que domar. Hoy, en esta edición del Carnaval de Humanidades hemos de intentar domar al animal para guiarlo, para que crezca y nos sirva, así como en el Génesis mismo nos fue indicado a toda la humanidad hacerlo. Ya tiene nombre, afortunadamente. Hoy, Einstein ya está atrasado respecto a su era y nuestra misión es adelantarnos nuevamente, así como él lo hizo y así como lo habrán de hacer las generaciones venideras. Esto, para llevarnos a la cúspide, a los confines que nos auguraba Richard Feymann al decir que «de haber continuado al ritmo que llevaban los griegos estuviésemos ya en las estrellas». Hoy tenemos el ritmo, de un corazón que palpita incesante y en conjunto. Hoy nos hace falta recordar a los griegos con sus Mayéuticas y sus aforismos, con sus teoremas de Tales o teoremas de Euclides. Hoy nos toca emular a los grandes para mirar más allá, con las perspectivas de Da Vinci's o Bounarroti's, por qué no. Nos toca emular a nuestros padres para alentar a nuestros hijos. Hemos de considerarnos hijos de ese pasado tan prometedor y esperanzador, o sea el pasado que hace de nuestro presente las herramientas suficientes para el futuro.

Dice el diccionario, alentar: Animar, infundir aliento o esfuerzo. Entonces alentemos, porque nuestros antepasados lo han hecho por nosotros.

 
NORMATIVIDAD DEL CARNAVAL

Después de un discurso que ojalá les haya bien invitado a la participación, se han de exponer algunos estatutos que regulen la participación en este Carnaval:

1. Puede participar cualquier blog o archivo publicable procurando conservar la línea propuesta, en este caso, Retomar a los clásicos, de la IV edición del Carnaval.

2. El plazo para presentar aportaciones corre del diez de marzo de dos mil trece (10 de marzo de 2013) al once de abril de dos mil trece (11 de abril de 2013).

3. Se pueden enviar las aportaciones, para esta IV edición, a @teoremadegoedel donde el anfitrión K. F. Gödel (o Gödel) las observará, o bien como un comentario en literatura-es-realidad.blogspot.mx en esta entrada de apertura, o bien a la dirección de correo carnavalhumanidades@gmail.com. Por supuesto, la administración matriz por medio de @CarnavalHumanid también cuenta para tales efectos.

4. Toda entrada participante deberá poner un texto así: Este post participa en la X Edición del Carnaval de Humanidades (link al post de apertura) alojado por Fulano en el blog ZZZ. Y si te apetece, añades el logo de la Edición. No importa si es al comienzo o al final, pero hay que incluirlo para poder ampliar nuestra comunidad y comunicar mejor nuestro mensaje.

5. Todo tipo de material está permitido: fotografías, textos de referencia, libros, etc. El propósito es que a través de la entradas se pueda lograr un debate. Para tales fines se encuentra la sección Debate humanizado en http://carnavalhumanidades.blogspot.com.es/p/debate-humanizado.html. Se trata de tener un debate intelectual, donde todas las ideas son válidas, y donde la comunicación es fundamental. Todo mientras esté dentro del marco del respeto y se haga referencia, de ser necesario, a las entradas participantes en reconocimiento a lo que escriban sus autores.

6. A partir de estos debates y a consideración libre de quien participe, sea lector o escritor en el Carnaval, se podrá votar por el Mejor post de la edición IV. Para ello durante el mes posterior al término de la recepción de entradas las votaciones se recibirán en la página matriz del Carnaval, donde en el costado derecho se exhibirán tanto las entradas participantes como el número de votos con que cuenten.

7. ¡Qué el debate no se limite! También podrá continuárselo a través del Hashtag #CHumanidades en Twitter, siempre haciendo referencia a la entrada en cuestión y con el respeto de antemano.

Esperando sus aportaciones, nuevamente les damos la Bienvenida a la IV Edición del Carnaval de Humanidades.



APORTACIONES AL CARNAVAL

1. Reflexiones al margen del simposio, de @Ununcuadio.

Nos comparte algunas perspectivas que en el VIII Simposio de Enseñanza e Historia de las Ciencias y de las Técnicas surgieron. Cómo es que algunos «hitos» se forjaron hace ya casi siglo y medio, y otras curiosidades históricas entorno a la Ciencia del antepasado.


2. Agua se escribe con 'h', de @JesusGarozRuiz.

Un artículo que exhibe una perspectiva muy constante en el mundo químico: la clásica palabra «agua» sometida a su fórmula, y otros asuntos al respecto.

3. En las orillas del océano cósmico, de Rodolfo Zermeño.

Como un homenaje a Carl Sagan, se expone (después de presionar la opción Ver más...) la actitud expedicionaria que la humanidad tenía antaño y las consecuencias que esto representa hoy día.

4. Caspar David Friedrich: el infinito y lo sublime, de Vicente Varas Bucio [@elchen00].


En palabras de su autor, Caspar David Friedrich es un clásico fundamental hoy día por su concepción del artista «como intérprete del mundo». En este texto se exhibe al pintor Friedrich, éste a su vez exhibiendo al hombre «sometido a la mortalidad».

5. "Promesse de bonheur" Felicidad embotellada, de Mariana Orozco.

De François Coty, el perfumero, a la realidad de nuestra «esencia», expresa lo sutil de la misma y las implicaciones que tienen las circunstancias entorno a las necesidades ficticias.


6. Una propuesta para la tercera cultura de C. P. Snow, de @Ununcuadio.

Una búsqueda permanente de la verdad como la tercera cultura, a través de no importa cuáles medios, Ciencia o Humanidades, queda expuesta en este texto que abre un sendero para la discusión de su efectividad.

7. El "homeópata homeopático" y la bacteria que nunca existió, de @ManoloSanchezA.

Señalando la existencia de un clásico que nunca lo fue, nos exhorta a poner a prueba nuestra capacidad de crítica, más que científica, lógica, valiéndonos de las herramientas más sutiles: reconstrucción histórica, análisis cuantitativo, y cabría sugerir un análisis sociológico.
 

8. ¡Tú también puedes ser científico!, de @Ununcuadio.

Disfrutando la experiencia que resulta de revivir a los científicos clásicos (Newton, Tesla, etc.) por medio del Arte, específicamente el teatro, su autora nos comparte una forma más en la cual es posible conjuntar a la Ciencia con otras disciplinas cuyo objetivo siempre será uno común al de ésta: acercarnos más a la verdad.

9. Mutantes, de @ReCienciablog.

De mutaciones reales y ficticias, esta entrada refleja la presencia de la cultura científica en la cultura popular, tanto más interesante y común la una se vuelva como la otra le siga, y un aspecto que jamás deberemos olvidar (léase la última frase de la entrada).


10. Condena y muerte de Jesús el nazareno, de Daniel García-Parra.
 
A partir de la incuestionable existencia de un personaje histórico clásico como lo fue Jesús el nazareno, el autor de este texto consigue cuestionarse de manera metodológica la influencia de éste, el nazareno, en el pasado, analizada con las herramientas históricas, allegándonos un poco más la verdad; todo esto para entender (indirectamente) los hechos de hoy y del futuro.
Indudable resulta la presencia de los griegos en la era moderna. Ideas tan impresionantes como increíblemente próximas a la realidad en las explicaciones del Universo participan hoy día con base en autores clásicos que en este texto se exponen de forma breve.

12. Breve análisis lógico y retórico de la Ciencia y el Arte como precursores de la verdad, de Kurt Friedrich Gödel.

Proponiendo una resolución al problema de la conjunción de saberes científicos y artísticos, estos últimos como representantes de las Humanidades, la anfitrionía presente ofrece el texto aquí señalado. [También se encuentra aquí.]

13. Horas muertas, de @JesusGarozRuiz.

Sean los programas televisivos unos clásicos o no, siempre queda lugar, al menos como se muestra en el texto aquí mostrado, al doble análisis: objetividad y subjetividad de una serie de ironías entorno a la moderna vida sedentaria.


14. Un GRAN hombre, de @bioamara.

Las Humanidades se encargan, en muchos de los casos, de mostrarnos por qué somos miserables. Ahora, la Ciencia ha contribuido junto con el «GRAN hombre» a mostrarnos no sólo por qué, sino cómo evitar dicha miseria.

15. Un comentario libre, en coautoría de @daphnella, @elchen00, y K. F. Gödel.

La brevedad del diálogo, tan espontáneo como verídico, desentraña algunas conclusiones entre estilos de vida y perspectivas ante la lógica del Universo. [También se encuentra aquí.]

16. Ésta es mi cruz, de Nuncacreíquefuerabuenaidea.

De entre los problemas clásicos de la vida, este texto nos comparte aquel conflicto sobre la identidad, tan discutido antes y después, tan acompañable por las Humanidades de forma certera: vaya que su autora tiene razón, «Ésa es nuestra cruz».

17. Arquímedes y el Doctor, de @cuantozombi.

A través de una imagen fundamental para la historia de la Ciencia, este texto permite entrever de una forma audaz no sólo el valor del hombre, sino del intelecto del mismo, su ingenio y sus pasiones.

18. A hombros de gigantes, de Iván Rojo.

La frase de Newton como inspiración de la poesía. La frase de Newton como precusora de recuerdos, de anhelos, por la búsqueda eterna entre la «miseria» y el «diamante», que es lo que somos y poseemos según su autor, es decir, somos seres humanos.


19. Paréntesis, de @Ununcuadio.

La Literatura, como ha de suponerse, nos lleva a la aprehensión de la realidad. Existiendo realidades diversas, incluso es posible olvidarse de hechos y personas semejantes a «Don Juan Tenorio» descrito por Zorrilla y retomado como un clásico en este texto.


20. El anfígeno infernal, de @luisccqq.

Al igual que el azufre y el mercurio, podría pensarse que Ciencia y Literatura no se mezclan. Y si ahora se conoce al solvente que mezcla al «anfígeno infernal» con el «metal frío», también ha de existir el texto, como aquí se muestra, donde ambas ramas dedicadas al hallazgo de la verdad nos hagan recordar una parte de la historia de la humanidad y otros conocimientos entorno a ello.


21. ¿Dónde estabas y qué hacías cuando anunciaron que habían encontrado el Higgs?, de @ClaraGrima.

Higgs, al día de hoy, sigue siendo un posible candidato para el premio Nobel de Física. Pero nadie sabe a ciencia cierta por qué no existe el Nobel de Matemática. Quizá hayan sido pleitos de faldas o... Nadie lo sabe, pero pueden leerse aquí varias «teorías». 

22. ¡Lo sabía, mamá! ¡π es racional!, de @ClaraGrima.

Saber si π es racional o no, es crucial para la humanidad. Sin este tipo de conocimiento ni siquiera el Arte sería lo que hoy es. Por eso no es exagerado referir que en este texto su autora y su «π racional» revelan, a través de la inocencia de los hombres, las claves sobre cómo aprehender el conocimiento, nuestra realidad.

23. Metafísica y mortadela, de Rafa Sastre.

Disponiendo de la «nada» como si lo fuese todo, este texto permite asociar los aspectos de la cotidianidad con el idealismo trascendental de los problemas filosóficos, con clásicos como Jesús Mosterín, a través de un diálogo fluido y figuras retóricas exactas.

24.  Otra teoría más sobre el euskera, de @aitor_santis.

Reflejando las dificultades que, como en toda disciplina científica, los métodos lingüísticos representan, se exponen las diversas posturas sobre el origen del euskera, un caso peculiar y fundamental en el estudio de los dialectos ante su capacidad de perduración frente a la inevitable evolución que el tiempo conlleva.

25. Stern y Gerlach - El experimento que cambió el curso de la Física, de @altatoron.

Ni la teoría ni la experimentación son nada sin la cooperación mútua de éstas. Con tono fabulador y decididamente magnífico, este texto acerca a la Física cuántica desde un pasado de teorías inciertas hasta un presente donde aún no se olvida la importancia de dos clásicos resolviendo con un experimento crucial el futuro de los pensamientos más prometedores.

26. Del teorema de Gödel, de K. F. Gödel.

Sobre la historia de un teorema crucial para la Ciencia, un texto que desde la Lógica, tan empleada en lo cotidiano y admirada en lo profesional, aborda la sutileza del razonamiento humano.

27. Día internacional de la Mujer... en la Ciencia, de @mikael_mm. 

A través de una mirada hacia la feminidad del conocimiento y los retos que nos esperan entorno a ello, el autor de este texto recuerda la importancia definitiva que tienen las mujeres para la subsistencia sobre la búsqueda de la verdad.

28. La Vía Láctea en la Grecia Clásica, de @Cuantosycuerdas

Distinguiendo a la literatura clásica de la realidad física, el autor de este texto comparte su aprecio por las historias escritas, la mitología antigua, y las impresiones que en retrospectiva provoca la observación del pasado contrastando con nuestro futuro.