Mario Vargas Llosa, en «Elogio de la lectura y la ficción»


Mario Vargas Llosa, en «Elogio de la lectura y la ficción»:

«...leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida [...] debería ser mejor.»

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La creatividad surge de hallar –pensando diferente del resto– ideas absurdas, para así nuevamente pensarlas y darles coherencia.

Ahí la importancia de la Lógica: porque sólo con ella es posible tanto hallar los absurdos como obtener la coherencia.

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domingo, 9 de agosto de 2015

JAPÓN: NAGASAKI, EL ATAQUE ATÓMICO QUE NO DEBIÓ DE HABER OCURRIDO. POR RFI (RADIO FRANCIA INTERNACIONAL)


atomique qui n'aurait pas dû avoir lieu
(par RFI, Radio France Internationale)


Catedral de Urakami, en pleno centro de Nagasaki, destruida
por el despliegue de la bomba atómica, el 9 de agosto de 1945.


El 9 de agosto de 1945, tres días después que Hiroshima, una segunda bomba atómica estadounidense es lanzada sobre Japón. Esta vez sobre Nagasaki, en el sur del archipiélago. 74'000 habitantes son asesinados instantáneamente y el 80% de los edificios son destruidos. Un segundo ataque que no debió haber ocurrido.

A las 11.02 (hora local), ese domingo 9 de agosto las campanas y las sirenas resonaban en la ciudad católica atomizada a la hora exacta de la explosión, relata nuestro corresponsal en Tokyo, Frédéric Charles. «Nunca más un Hiroshima» suele decirse. Pero Nagasaki, ella, tiene el sentimiento de ser parte de los olvidados del holocausto nuclear. Sin embargo, su martirio no fue menos horrible.

Sus habitantes no sólo reivindican dicha identidad de ciudad atómica. Por una doble razón: primero porque no fue sino la segunda bomba en la tragedia, pero también y sobretodo porque el objetivo del bombardero estadounidense B-29 era otra ciudad, Kokura, al norte de Nagasaki. Mas las nubes que obstruían el cielo salvaron a Kokura.

El piloto del B-29 se dirigió entonces hacia el segundo objetivo, Nagasaki. La ciudad es cosmopólita. Siempre ha sido la vanguardia de Japón en su contacto con Occidente. Y Nagasaki ha sabido tomar distancia en comparación con su martirio. Ello quizá debido a la influencia cristiana. Nagasaki es la más católica de las ciudades japonesas. Además, en Nagasaki la bomba cayó en un cuarto de la periferia. Su vieja ciudad y su puerto se salvaron, mientras que en Hiroshima todo fue arrasado.


INUTILIDAD TRÁGICA

Para Nagasaki, el horror de Hiroshima se encuentra todavía acentuado por un sentimiento de inutilidad trágica. Puesto que si los estadounidenses lanzaron una segunda bomba atómica sobre Japón, tres días después que la primera, fue porque no hubo notificación alguna por parte de los japoneses. Y con razón: Washington no previno a Tokyo de que habían utilizado una bomba nuclear, así que la noticia toma tiempo en ser conocida por el gobierno nipón. De tal forma que los militares japoneses minimizan el impacto devastador de la primera bomba para evitar que la población se desmoralice.

Cuando la noticia llega a Tokyo, el gobierno se reúne inmediatamente para decidir la rendición de Japón. Pero es demasiado tarde. Los estadounidenses ya habían lanzado su segunda bomba sobre Nagasaki. Una serie de circunstancias aún más dolorosas porque inicialmente el ataque debió ser llevado a cabo el 11 de agosto. Mas el pronóstico meteorológico no era bueno, así que los militares estadounidenses deciden por sí mismos adelantarse dos días, estimando que «mientras más pronto fuera lanzada la bomba, sería mejor para la causa de la guerra.»

De paso, los científicos envían esta vez una bomba de plutonio, y no una de uranio como en Hiroshima de acuerdo con sus pruebas a cielo abierto. Resultado: 74'000 muertos.

El 9 de agosto de 1945 marca el día en que se utilizó por última vez una bomba atómica en un conflicto. Pero el calvario de los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki, devorados por las radiaciones, apenas comenzaba.

Traducción: 9 de agosto de 2015
Alfredo Salvador C. García
Ciudad de México